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Con una duración menor que un procedimiento quirúrgico de rodilla convencional, asi como menor tiempo de recuperación. 

Excelente opción para pacientes con dolor articular y que son candidatos, mejorando su calidad de vida y evitando procedimientos más invasivos. 

¿Qué son los Meniscos?

Son dos estructuras de fibrocartílago con aspecto de medialuna que están dentro de la rodilla, entre el fémur y la tibia. Son muy importantes en el funcionamiento de esta articulación ya que permiten absorber el impacto y actuar como “amortiguadores”.

Por lo general, cuando hay una lesión meniscal, los síntomas como el dolor y la inflamación se mantienen y generan molestias permanentes, que pueden fluctuar en intensidad. Si sumado a esto no se toman las medidas adecuadas, el cuadro puede avanzar y generarse un mayor daño.

¿Qué es una meniscectomía? 

Cirugía mínimamente invasiva que permite remover y estabilizar la lesión del menisco. La mayoría de los pacientes que se les realiza una resección meniscal (meniscectomía), vuelven a sus actividades habituales. Sin embargo, un porcentaje de estos pacientes presentan dolor por sobrecarga de su articulación, secundario a la falta o ausencia de su ´amortiguador biológico´.

¿Qué es un Trasplante de Meniscos? 

Es una cirugía que consiste en la inserción de un injerto de menisco, obtenido de un banco de tejidos.

¿Quiénes son candidatos? 

Esta técnica es utilizada en pacientes que persisten con dolor de rodilla y problemas de movilidad, luego de una meniscectomía.

¿Cuáles son los beneficios? 

Los beneficios de esta cirugía son la disminución del dolor, la mejoría en la función de la articulación y el retraso del daño articular. Esta técnica, retrasa la artrosis de rodilla secundaria por falta de menisco y evita procedimientos más invasivos en pacientes jóvenes como prótesis de rodilla u osteotomías.

La literatura evidencia buenos resultados con sobrevida del injerto de 90% a los 5 años y de un 63% a los 10 años.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

Para que la cirugía sea exitosa, se debe realizar una adecuada selección del paciente y obtener información detallada de las expectativas y del pronóstico a mediano y largo plazo de este procedimiento

¿Qué exámenes se requieren? 

Una vez tomada la decisión entre el médico tratante y el paciente, se realizan los exámenes preoperatorios, que son fundamentales en el resultado de la cirugía.

Se deben realizar radiografía y resonancia magnética de la rodilla del paciente, para estimar el tamaño del menisco requerido. Con esta medición estandarizada, se solicita un menisco a un banco de tejido.

¿Cómo es el procedimiento quirúrgico? 

El equipo médico de especialistas debe contar con el entrenamiento y conocimiento de la técnica. Con el menisco criopreservado ya seleccionado, se programa la cirugía y se realiza la implantación del injerto. Esta técnica tiene una duración en promedio de 90 minutos y de manera ordinaria requiere hospitalización de 2 a 3 días.

¿Qué debo conocer sobre la recuperación y la recuperación? 

A diferencia de otros trasplantes de órganos, en esta cirugía no se registran casos de rechazo. Es por esto que no se requieren estudios de compatibilidad o terapia inmunosupresora.

La recuperación del trasplante de menisco depende de cada paciente, del tipo de suturas realizadas, del menisco medial o lateral, entre otros factores. Sin embargo, por lo general, se utilizan bastones o muletas para descargar la presión de la rodilla por dos semanas. Luego se inicia la carga parcial progresiva, hasta dejar las muletas a las ocho semanas.

Paralelamente, desde un comienzo, se utiliza una rodillera articulada, la que permite bloquear los rangos de movimientos. Las dos primeras semanas se permite un movimiento de 30 grados de flexión. Luego, progresivamente, hasta los 60 grados el primer mes. Posteriormente, lo permitido es de 90 grados para llegar a no tener restricciones en la octava semana.

Es importante mencionar que la rehabilitación es específica para cada paciente. Además, debe existir una relación muy estrecha con su equipo de especialistas durante todo el seguimiento. Es muy importante que el especialista tenga una comunicación fluida con los fisioterapeutas para poder planificar la terapia adecuada.

En cuanto el retorno a la actividad física, se recomiendan ejercicios que no aumenten la carga de la rodilla o que no produzcan rotaciones bruscas de la articulación. Se aconseja realizar ejercicios funcionales, natación, bicicleta o Pilates para evitar el daño articular.

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